En español la duda no está en el nombre inglés, está en una sílaba. Bicarbonato y carbonato se venden en el mismo pasillo, con un bote casi igual, y hacen dos trabajos que no se pueden intercambiar. Por encima de los dos anda la palabra sosa, que unas veces significa un desengrasante de casa y otras veces algo que quema la piel.
Respuesta corta
El bicarbonato de sodio es el suave de la cocina. El carbonato de sodio, la sosa comercial, es unas mil veces más alcalino.
Uno se puede comer y se maneja con las manos desnudas. El otro pide guantes y no se acerca a la comida. Y ninguno de los dos es sosa cáustica, que es una tercera sustancia y pertenece a otra categoría.
¿Carbonato y bicarbonato es lo mismo?
No lo son. Y la diferencia no es un matiz de fuerza, es otro producto.
El bicarbonato de sodio, que también encontrarás escrito como bicarbonato sódico, es el polvo blanco de toda la vida. Está en la cocina, se vende en la farmacia y en calidad alimentaria se puede tomar. Es suave: lo tocas con las manos y no pasa nada.
El carbonato de sodio se vende como sosa comercial o sosa Solvay, y en la zona de la colada como sosa de lavar. Es otra molécula y es mucho más alcalino, del orden de mil veces. Eso no es un bicarbonato subido de tono, es un producto distinto con otro uso y con otras precauciones.
Y la baking soda es el bicarbonato, sin más. Aquí está la mitad del lío: en inglés la gente acorta baking soda y dice solo soda, así que quien traduce literalmente acaba escribiendo soda cuando quiere decir bicarbonato. En el pasillo de la limpieza, en cambio, sosa significa carbonato. Misma raíz, dos productos, y de ahí que una receta copiada de fuera salga mal.
La levadura química tampoco entra en esta comparación. Lleva bicarbonato dentro, pero también un ácido y almidón, y esos dos se neutralizan en parte dentro del propio sobre. Para limpiar no aporta casi nada y por kilo cuesta un múltiplo de lo que cuesta el bicarbonato a secas.
Los cuatro polvos que se confunden, en una tabla
Cuatro botes parecidos y cuatro trabajos que no se pueden cambiar entre sí.
| Qué miras | Bicarbonato de sodio | Carbonato de sodio | Sosa cáustica | Percarbonato de sodio |
|---|---|---|---|---|
| Otros nombres | bicarbonato sódico, baking soda | sosa comercial, sosa Solvay, sosa de lavar | hidróxido de sodio | blanqueador de oxígeno |
| Cómo de fuerte | suave | unas mil veces más alcalino | corrosivo, quema la piel | actúa sobre el color en agua templada |
| En las manos | sin problema | guantes, y lejos de los ojos | nunca sin protección | guantes |
| ¿Se puede comer? | sí, en calidad alimentaria | no, nunca | jamás | no |
| Para qué sirve | olores, frotado suave, el día a día | grasa pegada, suciedad fuerte, suelos de baldosa | no es un producto de limpieza doméstica corriente | manchas y color en la colada |
Mil veces suena a exageración y no lo es. Entre el bicarbonato y el carbonato hay la misma distancia que entre pasar un paño con agua y usar un desengrasante: los dos limpian, pero no la misma suciedad y no con el mismo cuidado.
La sosa comercial no es sosa cáustica. La primera es carbonato de sodio, un desengrasante que se usa con guantes. La segunda es hidróxido de sodio, quema la piel en segundos y no tiene nada que ver con las otras dos. Si una receta dice solo sosa, no lo adivines: lee el bote entero antes de abrirlo.
Por qué la palabra sosa lo complica todo
Una misma palabra corta para dos productos con riesgos muy distintos.
En la práctica, sosa a secas puede querer decir dos cosas según el pasillo en el que estés. Si el bote pone sosa comercial, sosa Solvay o carbonato sódico, tienes el desengrasante. Si pone sosa cáustica o hidróxido de sodio, tienes otra cosa, y esa no se guarda junto al lavavajillas debajo del fregadero ni al alcance de un niño.
La regla que te ahorra el susto es sencilla: en la limpieza de casa no necesitas sosa cáustica para nada de lo que sale en este artículo. Todo lo que hace falta contra la grasa lo hace el carbonato, con guantes y agua caliente, sin ese riesgo.
Y una cosa más sobre el carbonato: pica en la piel, así que guantes, lejos de los ojos y fuera del alcance de los niños. No es comestible, al contrario que el bicarbonato en calidad alimentaria.
Para qué sirve el bicarbonato de sodio
Lo suave tiene su terreno, y es más amplio de lo que parece.
El bicarbonato es bueno en tres cosas: absorber olores, frotar sin rayar y el trabajo del día a día. Como no es agresivo, lo puedes usar sin guantes y sobre superficies en las que no te atreverías con nada más fuerte.
- Olores. Los absorbe en lugar de taparlos con perfume, que es justo lo contrario de lo que hace un ambientador.
- Frotado suave. Hecho pasta con unas gotas de agua, levanta una marca puntual sin dejar el arañazo que deja un estropajo.
- Uso diario. Al ser suave no exige precauciones, y eso hace que lo uses de verdad en lugar de dejarlo en el armario.
Lo que no debes esperar del bicarbonato es que desengrase como el carbonato. En una campana con años de grasa se queda corto, y ahí es donde la gente concluye que estos polvos no sirven cuando lo que ha pasado es que ha cogido el bote equivocado.
Cinco tareas en las que gana el carbonato de sodio
Siempre por el mismo motivo: la grasa.
- La campana extractora y la placa. Una cucharada en medio litro de agua caliente. El carbonato convierte la grasa en una especie de jabón y eso se va con agua. Es química, no fuerza de brazo.
- La ropa de trabajo muy sucia. Una cucharada en el tambor, junto a tu detergente de siempre. Va bien para la ropa de jardín, de cocina o de taller.
- Los suelos de baldosa que se quedan pegajosos. Dos cucharadas en un cubo de agua caliente. No lo uses en laminado, parqué, linóleo, mármol ni aluminio: se quedan mates.
- El horno frío. Como pasta espesa, dejándolo toda la noche. Es menos agresivo que un espray de horno y no deja ese olor que tarda días en irse.
- Cubos y contenedores de basura. Donde el olor viene de grasa en descomposición, el carbonato va a la causa en vez de taparla.
Donde el carbonato no hace nada es en la cal. Se parecen demasiado desde el punto de vista químico, así que no la ataca. Para eso hace falta algo ácido, y de eso va el apartado siguiente.
La otra mitad del armario: ácido cítrico y vinagre de limpieza
Dos ácidos que hacen exactamente lo contrario que los dos polvos de arriba.
El bicarbonato y el carbonato van a por la grasa. El ácido cítrico y el vinagre de limpieza van a por la cal. Son dos problemas distintos con dos respuestas distintas, y no se pueden sustituir el uno por el otro.
El ácido cítrico se compra en polvo, se dosifica con facilidad y no huele a nada. Una cucharada en medio litro de agua caliente descalcifica un hervidor, una cafetera o una alcachofa de ducha. De los dos, es el más fuerte.
El vinagre de limpieza hace lo mismo pero más flojo, y huele. La ventaja es que ya lo tienes en casa. El inconveniente es que varios fabricantes de electrodomésticos desaconsejan usarlo de forma repetida dentro de una máquina por las gomas.
La explicación larga de qué quita la cal de verdad y qué no la tienes en cómo quitar la cal.
La regla en una frase
La grasa se va con carbonato. La cal se va con algo ácido.
Si solo te quedas con esto, aciertas en nueve de cada diez casos y te ahorras media estantería de productos.
Lo que nunca hay que mezclar
Dos mezclas circulan por todas partes, y una de las dos es peligrosa.
Un ácido con bicarbonato o con carbonato: burbujea y después ya no hace nada. Vinagre y bicarbonato juntos dan una espuma muy vistosa, y ahí se acaba la historia. Lo que queda es una sal disuelta en agua y gas. Las dos acciones que buscabas se han anulado la una a la otra. Usa una o la otra, nunca las dos a la vez.
Un ácido con lejía: eso sí es peligroso. Esa reacción produce cloro gas, que irrita los ojos, la garganta y los pulmones. Vale para el vinagre, para el ácido cítrico y también para un antical de los que se compran hechos. Basta con que los dos caigan en la misma taza del inodoro con pocos minutos de diferencia.
Un producto cada vez, y aclarado abundante entre uno y otro. Esto es especialmente fácil de olvidar en el baño, donde la lejía y el antical acaban en la misma superficie. Si has usado uno, aclara con agua y ventila antes de pasar al siguiente.
Tarea por tarea: qué polvo eliges
La teoría vale poco si no sabes cuál coger delante del fregadero.
- Sartén con restos quemados: carbonato en agua caliente dentro de la propia sartén, y paciencia antes de frotar. El método completo está en cómo limpiar una sartén quemada.
- Freidora con aceite viejo: aquí manda el carbonato, porque el problema es grasa polimerizada. Paso a paso en cómo limpiar la freidora de aceite.
- Horno con grasa pegada: pasta de carbonato en frío y toda la noche, como en la lista de arriba. El resto del método, en cómo limpiar el horno.
- Cerco marrón en el inodoro: esto casi nunca es grasa, así que el carbonato no es la respuesta. Lo tienes explicado en cómo quitar las manchas del inodoro.
- Goma de la lavadora con manchas oscuras: tampoco es grasa de cocina, y el polvo se queda a medias. Mira cómo limpiar la goma de la lavadora.
- Colchón con olor: aquí sí es el turno del bicarbonato, porque lo que quieres es absorber y no desengrasar. El método seco está en cómo limpiar un colchón.
Fíjate en el patrón: el carbonato aparece siempre que hay grasa de cocina, y desaparece en cuanto el problema es cal, pigmento o humedad.
Dónde se queda corto el polvo, y dónde se queda corta la botella
Un truco de la abuela llega lejos. El producto que coges después choca con lo mismo.
Sobre suciedad reciente, una disolución de carbonato se lleva de verdad una parte. Cuando lleva años ahí, queda un resto que no sale por mucha paciencia que le eches.
El reflejo entonces es coger algo más fuerte. Funciona, pero choca con el mismo muro: un líquido se queda por fuera. En una pared inclinada se escurre, en una junta se mete sin quedarse y en una fibra no llega al fondo. Por eso hay que empezar otra vez, y por eso al cabo de un año tienes una fila de botellas debajo del fregadero.
El calor va en la otra dirección. El vapor entra en el material en vez de pasar por encima, ablanda lo que está pegado y no deja nada que luego haya que aclarar. Agua del grifo, solo calentada, sin guantes y sin dosificar.
Y después coges un paño igualmente. Ese es el único paso que se repite en todos los casos, con polvo y con vapor, porque alguien tiene que recoger lo que se ha soltado. El paño mágico de iZi-Clean está pensado justo para eso: recoge y deja seco, que es lo que evita que la suciedad vuelva a asentarse. No sustituye al desengrasante en una campana abandonada, y tampoco lo pretendemos.
Preguntas frecuentes
¿Carbonato y bicarbonato es lo mismo?
No. Son dos sustancias distintas. El bicarbonato de sodio es suave, se puede tocar con las manos y en calidad alimentaria se puede comer. El carbonato de sodio, la sosa comercial, es unas mil veces más alcalino, pica en la piel y se usa con guantes. El primero es para el día a día, el segundo para la grasa pegada.
¿Es lo mismo la sosa que la sosa cáustica?
No, y conviene tenerlo muy claro. La sosa comercial o sosa Solvay es carbonato de sodio, un desengrasante de casa que se usa con guantes. La sosa cáustica es hidróxido de sodio, quema la piel en segundos y no tiene relación con la anterior. Si el bote solo pone sosa, lee la etiqueta completa antes de usarlo.
¿El bicarbonato y la baking soda son lo mismo?
Sí. Baking soda es el nombre inglés del bicarbonato de sodio, la misma sustancia. La confusión viene de que en inglés se acorta a soda, y en español sosa significa carbonato. Misma palabra de origen, dos productos distintos.
¿Puedo usar levadura química en lugar de bicarbonato?
Mejor no. La levadura química lleva bicarbonato, pero también un ácido y almidón que se neutralizan en parte dentro del sobre. Para limpiar aporta poco y por kilo pagas un múltiplo.
¿Para qué sirve el carbonato de sodio?
Para todo lo que sea grasa: campana extractora, placa, horno frío, suelos de baldosa pegajosos, ropa de trabajo muy sucia y cubos de basura. Contra la cal no hace nada, porque para eso hace falta algo ácido.
¿El carbonato de sodio es peligroso para la piel?
Pica. Ponte guantes, mantenlo lejos de los ojos y guárdalo fuera del alcance de los niños. No es comestible, al contrario que el bicarbonato en calidad alimentaria.
¿En qué superficies no se puede usar carbonato?
En laminado, parqué, linóleo, mármol y aluminio: se quedan mates. Si tienes dudas, prueba antes en un rincón que no se vea.
¿Por qué burbujea el vinagre con el bicarbonato?
Porque se anulan el uno al otro. Lo que queda es agua con algo de sal disuelta y burbujas de gas, y eso apenas limpia. Usa uno o el otro, nunca los dos juntos.
¿Sirve el carbonato contra la cal?
No. Químicamente se parecen demasiado, así que el carbonato no ataca la cal. Para la cal necesitas ácido cítrico o vinagre de limpieza.
¿Puedo usar carbonato de sodio en la lavadora?
Sí, una cucharada en el tambor junto a tu detergente habitual, para ropa muy sucia o agua dura. No es un detergente por sí solo, porque no lleva agentes tensioactivos.
¿Mi bote de carbonato se ha convertido en una piedra?
Ha cogido humedad. Rompe el bloque y disuélvelo en agua caliente, el producto sigue estando bien. Después guárdalo en un tarro que cierre en lugar de en la bolsa abierta.
¿Qué es mejor contra la cal, el ácido cítrico o el vinagre de limpieza?
El ácido cítrico. Es más fuerte, se dosifica mejor y no huele. El vinagre tiene la ventaja de que ya lo tienes en casa, pero varios fabricantes de electrodomésticos desaconsejan su uso repetido dentro de una máquina por las gomas.
¿Y el percarbonato de sodio, dónde encaja?
Es otra cosa distinta: un blanqueador de oxígeno que actúa sobre el color, no sobre la grasa. Su sitio está en la colada y en las manchas, no en la campana extractora.
También en casa
Todo ordenado por tarea en limpieza.